Cuando eres una Pyme, uno de los recursos claves y siempre escaso es el tiempo. Aquí es donde más se aplica eso de “el tiempo es dinero”. Para quienes trabajan al alero de una organización, gastarse una hora hablando cosas en el aire no es nada del otro mundo.

Para ti, en cambio, es un desperdicio terrible.

Un muy recomendable libro sobre cómo ejercitar el músculo visual para hacer nuestras conversaciones más efectivas es Blah Blah Blah de Dan Roam. Roam comienza definiendo un “instrumento” que bautizó como el BlahBlahmetro. Éste nos permite medir cuán sustantiva y medular es una conversación, discurso o reunión entre personas.

Roam nos dice: “a veces hablamos tanto que el mensaje concreto queda escondido entre tantas frases. Terminamos sin entender nada. Otras veces, simplemente se busca generar ese efecto en forma premeditada para rehuir el mensaje y hacer que los oyentes se pierdan.” ¿Cuántas veces has estado en un reunión más de una hora y te levantas de la mesa sin una idea clara? Bueno, para eso está el BlahBlahmetro!

¿Cómo funciona el BlahBlahmetro?

Muy simple. Define una clasificación de cuatro estados: 1. No Blah. 2. Blah 3. Blah, Blah 4. Blah, Blah, Blah.

  1. No Blah: El mensaje es claro. La idea es simple de entender y la intención que tiene quien habla es la de clarificar a su audiencia. Es el tipo de comunicación en la que una buena reunión de trabajo, mensaje a tu empresa y clientes y forma de pensar al que debemos aspirar.
  2. Blah: El mensaje es aburrido. La idea es complicada y con exceso de palabras. Aunque la intención de quien habla sea la misma que el No Blah, al no ser entregada en forma ordenada y nítida, hace que la audiencia pierda el interés.
  3. Blah, Blah: El mensaje es nebuloso, difuso. La idea se pierde (es cuando decimos, “a dónde va esta cuestión…”) y la intención de quien habla no es clara ni definida. Esta falta de claridad revela que el mensaje no está claro (probablemente para él mismo) y requiere ser trabajada.
  1. Blah, Blah, Blah: El mensaje es derechamente engañoso. La idea es pésima y la intención de quien habla es llevar a la audiencia hacia otro lado. Aquí las palabras se usan con un propósito maligno, opuesta a su función, llevando a la audiencia lo más lejos posible del mensaje real.

Imprime este BlahBlahmetro y colócalo en un lugar visible para tu próxima reunión. Úsalo para ir marcando en qué recuadro se ubica cada mensaje que alguien está emitiendo. Te darás cuenta de muchas cosas!

El BlahBlahmetro es un instrumento que todos usamos instintivamente. Lo importante aquí es visibilizarlo. Lo que busca esta metodología de Dan Roam es llevar a las personas a comunicarse en el primer nivel: No Blah! Es decir, en forma efectiva, breve y clara. Verifica cómo anda el BlahBlahmetro en ti mismo, en tu equipo de trabajo e incluso, en tus reuniones con clientes.

Cuando hayas usado tu BlahBlahmetro, descubrirás que mientras más claras, sintéticas y precisas son tu conversaciones, más eficiente será el uso de tu tiempo y de tus reuniones.